Poca fé en los números. Columna de Opinión Diario Estrategia, Dr. Javier Scavia Dal Pozzo

Septiembre 11, 2017

Pretender conocer las realidades sociales sólo presenciándolas es una tarea costosa por no decir imposible, se necesita de los números para cuantificar realidades y los efectos de medidas que tiendan a modificarlas.

JSD Sept17 2Es curioso como la Primera Mandataria desestima los números, dando a entender que éstos no reflejan “cómo lo están pasando las familias”. Si bien es cierto que las estadísticas y, particularmente los promedios pueden ser engañosos, no menos cierto es que más engañosos lo serán en la medida de que el que las lea posea poca preparación para entenderles. A modo de ejemplo, un plato de comida al día per cápita no es lo mismo cuando en una población de dos individuos cada uno se come uno versus un escenario en que uno no come nada y el otro come dos.

Aun así, y dejando de lado cuestiones más técnicas, sería interesante saber cuál podría ser la receta para saber “cómo lo están pasando las familias” y que no sea, obviamente, conocer a cada familia de este país. Cosa que es tremendamente costosa para un Presidente, por su escaso tiempo, salvo, y también a modo de ejemplo, dos casos. El primero podría ser una muestra reducida pero representativa de nuestro país, en cuyo caso ciertamente habría que confiar en la representatividad estadística. El segundo podría ser conocer una selección de familias con algún criterio, por ejemplo, familias más vulnerables (pertenecientes al primer decil).

Pero en este último caso aún se requerirá de números, por ejemplo para saber la representatividad de este grupo dentro del decil y, por último, para cuantificar sus necesidades básicas insatisfechas. En definitiva, pretender conocer las realidades sociales sólo presenciándolas es una tarea costosa por no decir imposible, se necesita de los números para cuantificar realidades y los efectos de medidas que tiendan a modificarlas.

JSD Sept17 4¿No es necesario tener contacto presencial con realidad? Por supuesto que es necesario. Sensibilizarse ante las cifras (ellas representan personas, hogares, etc. que eventualmente lo pueden pasar muy mal) es altamente deseable en una autoridad elegida democráticamente, pero la realidad que un individuo alcanza a conocer está no sólo limitada, sino también sesgada. Como ejemplo de esto último pensemos en con quiénes nos reunimos. Típicamente nos encontraremos con individuos que piensan muy similar a nosotros. Pensar que nuestro grupo más cercano es representativo de la realidad es un error frecuente, pero este error no es un lujo que se pueda dar el responsable de dirigir un país.

Javier Scavia Dal Pozzo

Académico Departamento de Industrias

Universidad Técnica Federico Santa María

Fuente: Diario Estrategia