La educación financiera no sólo debiese, por tanto, referirse a asuntos personales, tan importantes como la jubilación, sino también a aspectos de finanzas públicas y, tal como evidencia la efectividad de las nuevas políticas de educación en salud, mientras más temprano se haga, mejor.
La cantidad de adherentes y/o simpatizantes al moviente “no más AFP”, así como la calidad de los argumentos de quienes se dicen sus voceros, evidencian una clara falta de educación financiera en la población. Esta educación debiese ser provista por el Estado pues, claramente su rentabilidad social es mayor a la privada. Esta educación también serviría para disminuir la tasa de estafas a las que, lamentablemente, un grupo de seguidores de supuestos “gurúes” ha sido objeto. También, socialmente hablando, conduciría a juicios más críticos ante eventuales promesas de “gratuidad” por parte de algunos candidatos. La educación financiara no sólo debiese, por tanto, referirse a asuntos personales, tan importantes como la jubilación, sino también a aspectos de finanzas públicas y, tal como evidencia la efectividad de las nuevas políticas de educación en salud, mientras más temprano se haga, mejor.
La economía del comportamiento y su paradigma de la inconsistencia temporal (planificar algo y cuando llega el momento no hacerlo) pone el énfasis en cómo nuestros mecanismos de planificación pueden ser sustancialmente distintos dependiendo del plazo en que lo hagamos y, es por esto, que tienen tanto sentido las leyes de cotizaciones. Tal como se entiende lo anterior, conocimientos básicos de demografía, funcionamiento de los mercados financieros y de cómo se financia el Estado y cuánto cuesta una política, harían que la discusión del sistema de pensiones no se perdiera en la ilusa idea de la vuelta a un sistema de reparto. Más aún, estos conocimientos seguramente centrarían la discusión en la importancia de las políticas de generación de empleos de calidad, así como de las edades mínimas de jubilación, dadas nuestras expectativas de vida, y de la importancia del ahorro voluntario.
Sin lugar a dudas nuestro sistema de pensiones es perfectible, pero genera preocupación la calidad de discusión llevada hasta el momento, tanta, como discutir sanar una apendicitis con homeopatía o poner tantos recursos en la educación terciaria antes que en la primaria y pre escolar.
Javier Scavia Dal Pozzo
Académico Departamento de Industrias
Universidad Técnica Federico Santa María
Fuente: Diario Estrategia